Miércoles 28 de junio de 2017
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Del aula digital a la universidad eficiente

Los desafíos que enfrentan las instituciones educativas arrancan en el aula, donde es necesario atraer la atención del alumno y monitorear su capacidad de elaborar el contenido preparado por el docente, a las áreas de administración, donde se requiere acelerar y eficientizar procesos. Estos desafíos no se resuelven con un producto, se requieren soluciones, servicios asociados y entrenamiento. Ricoh está asumiendo el papel de proveedor integral de esas soluciones en el segmento educativo, aportando valor en cada uno de estos procesos.

A la hora de repensar las aulas para que las clases estén a la altura de los jóvenes de hoy en día (con patrones nuevos de consumo de contenido, acceso a dispositivos móviles, capacidad de atención dividida…) se tiende a pensar en dispositivos, como notebooks, proyectores y pizarras interactivas. Lo cierto es que estos dispositivos forman parte de la solución, pero no son la solución. Tal vez por eso, cuando se le consulta a la gente de Ricoh —conocido proveedor de impresoras, copiadoras, pantallas interactivas y proyectores— sobre cómo conciben el aula hoy en día, comienzan hablando de una plataforma de contenidos. No hablan del hardware que lleva su marca, hablan de software. Un software que ni siquiera es propio.

Tiene sentido: Ricoh se está posicionando en el segmento educativo como un proveedor integral de soluciones, que puede acompañar a las instituciones en el diseño de su estrategia de aula digital y en el armado de la solución, proveyendo hardware, software, servicios profesionales, entrenamiento y soporte posventa. “Éste es el foco que está poniendo Ricoh: ser un integrador, llegar a una universidad o a un colegio dando una solución completa que va desde el sistema de impresión, a manejar un centro de copiado, administrar contenido, hacer publicaciones vía cartelería digital… Y la integración la hacemos nosotros”, destaca Ana Montagna, ejecutiva de Preventa de Soluciones en Ricoh Argentina.

Consultada sobre las tecnologías para enseñar y aprender, plasmando los conceptos de aula inteligente o aula virtual, la respuesta de Ricoh arranca en la Nueva Escuela Virtual (NEV http://nuevaescuelavirtual.com/): una plataforma de generación y provisión de contenidos, que permite a los docentes preparar sus clases, dictarlas y hacer el seguimiento de los alumnos en el proceso de adquisición de estos conocimientos. NEV es un socio tecnológico de Ricoh de origen portorriqueño, aunque los programadores contratados para desarrollar esta solución son argentinos, de la provincia de Córdoba. La plataforma funciona en la nube pública (sobre servidores de proveedores externos, a los cuales es posible acceder vía Internet) o privada (en servidores propios), y una vez elaborado y descargado el contenido de la clase no requiere conectividad de Internet para funcionar en el aula. “La solución brinda muchas herramientas para que el docente pueda ir probando y preparando al alumno previo a las pruebas”, define Montagna.

“Vemos que NEV le facilita al docente la preparación de las clases, le permite medir cómo aprenden los alumnos, y si es necesario repetir la clase o enfatizar algún concepto. Y por cada alumno es posible ver el avance alcanzado, porque incluye herramientas de análisis dentro de la solución”, añade Claudio Higa, ejecutivo comercial de Ricoh Argentina para Educación Superior.

En el aula, Ricoh completa la solución con una panoplia de dispositivos y sistemas de la marca que impulsan la colaboración y la interactividad, apelando a los aparatos móviles que hoy los jóvenes usan dentro y fuera del aula: notebooks, smartphones y tablets. Hablamos de proyectores con conectividad a la red y pizarras interactivas (en varios tamaños: 65, 55 y 22 pulgadas). También de sistemas que empoderan al docente para que habiliten a los alumnos a participar de lo expuesto sobre estas pizarras, usando sus propios dispositivos móviles. “El docente puede proyectar contenido desde su computadora, o una clase creada en PowerPoint, y escribir sobre el slide que se está proyectando. Todo eso se puede guardar cuando termina la clase y ser distribuido entre todos los alumnos presentes, e incluso, si tuviese la impresora Ricoh, se podría imprimir y que los alumnos salgan de la clase con el material impreso”, grafica Montagna, quien también asegura que el procedimiento para enlazar los dispositivos móviles con la pizarra digital (a través de una aplicación de software) es sumamente sencillo.

En materia de proyectores, Higa explica que hay diferentes modelos, incluyendo los nuevos de “tiro corto” (cuya distancia a la pantalla debe ser de no más de un metro y medio), además de los modelos con conectividad a la red. Esto último no sólo facilita la operación (e incluso el apagado de los equipos), sino que permite llevar un control del mantenimiento y programar la compra de las lámparas. “Éste es uno de los temas más importantes en los proyectores”.

Las soluciones que ofrece Ricoh pueden llevar el aula digital a otro nivel, por ejemplo, a las universidades, permitiendo la grabación de las clases magistrales (a través de micrófonos inalámbricos con tecnología Bluetooth y cámaras que pueden seguir al orador), para después emitir ese contenido hacia quienes no pudieron estar presentes, o incluso con fines de repaso de la clase.

Higa sostiene que si bien, en general, los directivos y el área de Sistemas de las instituciones son permeables a la propuesta de valor de estas soluciones, es necesario poner el foco en el docente que las va a utilizar. “Hay que acompañar mucho al docente, capacitarlo, convencerlo de que la solución es buena para mejorar las clases, que pueden ser más productivos a la hora de preparar las clases”. Montagna agrega: “Nosotros hacemos pequeñas presentaciones, o incluso proponemos poner el pizarrón para que lo vayan probando, tal vez no en todo el colegio o en toda la universidad al mismo momento, pero sí en algunas aulas, para estudiar un poco qué profesor nos puede ayudar a promover los beneficios de esta solución”.

UNIVERSIDADES EFICIENTES

Con foco en universidades e institutos terciarios, Ricoh también provee soluciones de impresión distribuida y para centros de copiado, que hacen mucho más eficiente ese proceso. Un posible escenario es distribuir impresoras en cada área o piso de la universidad. “La idea es poner impresoras adentro de un tótem o kiosco de impresión, para que estén custodiadas. Allí el alumno, por ser alumno, tiene una cuenta en el sistema de contabilización de impresiones. Ese alumno puede mandar a imprimir un trabajo desde su casa y cuando llega a la facultad pasar a buscar los trabajos que mandó a imprimir, y que están a su nombre”, explica Montagna. “Esto apunta a que los alumnos no tengan que manejar dinero en el instituto —precisa Higa—. Hay universidades que les regalan a sus alumnos las impresiones, o les dan cien impresiones gratis. Usan ese crédito, y si quieren imprimir más tendrán que recargar la tarjeta (con tecnología contactless, similares a las SUBE para utilizar la red de transporte público), en la caja o a través de dispositivos distribuidos”.

Casi todas las impresoras de Ricoh soportan esta tecnología contactless de identificación y los sistemas de gestión de impresiones. El software utilizado es de otro socio tecnológico de Ricoh, en este caso Inepro (http://www.inepro.com/es/ con base en los Países Bajos). Ricoh es partner exclusivo de Inepro en América Latina. Los equipos también son compatibles con otras soluciones de gestión de impresión en el mercado.

Otro de los procesos a eficientizar es la inscripción y el manejo de los legajos. “¿Cómo hace la universidad para la inscribir a los alumnos? —se pregunta Higa—. Tenemos una solución para resolver y agilizar la inscripción de los alumnos, y que ellos no deban esperar una, dos, tres horas haciendo fila para inscribirse. Esta solución de gestión documental (cuyos componentes no son únicos, sino que Ricoh dimensiona y elije en función de las necesidades de la institución) automatiza todos los procesos. Por ejemplo, si falta alguna documentación, puede emitir recordatorios hacia el área de adinistración o hacia los alumnos”.

“El software clasifica la documentación de forma automática, genera el legajo del alumno, avisa si el alumno necesita llevar documentación especifica. También gestiona todos los legajos”, dice Montagna. El sistema permite también, en fases subsecuentes del despliegue, llevar adelante la creación y gestión de los legajos de los docentes, o del personal de las áreas administrativas. “La solución es de terceras partes, pero nosotros tenemos el conocimiento para instalar, configurar y administrar la herramienta”. Una vez más, se trata de darle al cliente una solución integral, respondiendo plenamente por su funcionamiento. Esto evita que los responsables del proceso dentro de las instituciones deban buscar soporte en distintos proveedores cuando algo no funciona o para expandir funcionalidades.

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